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Homenaje a Nicolás Rosa
Las dos primeras fotos de este dossier fueron
realizadas por Fabían García.
El resto de las imágenes provienen
del archivo personal de Lucrecia Escudero.
La Directora, los Jefes de Redacción,
los Comités de Redacción, Científico y Asesor de
esta publicación expresamos nuestro más hondo pesar por
la desaparición
de Nicolás Rosa (26.10.06). Está página pretende
ser un homenaje a quien fuera , además de Presidente del Comité
Científico de deSignis y primer presidente de la FELS,
maestro de varias generaciones de investigadores e intelectual respetado
en todo el mundo.
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 La
Federación Latinoamericana de Semiótica lamenta enormemente
el fallecimiento de nuestro primer presidente y activo difusor de la semiotica
en el mundo de habla hispana. Es ahora una tarea primordial mantener sus
enseñanzas y difundir el legado contenido en sus libros, sus discípulos
y la gente formada en los años de su vida académica. Será
una tarea fundamental realizar un homenaje que permita recordarlo a los
que lo conocieron y conocerlo a los se incorporan recién a nuestra
disciplina.
Dr. Alfredo Tenoch Cid Jurado
Presidente de la Federación Latinoamericana
de Semiótica (FELS)
Vicepresidente de la Asociación Internacional de Semiotica Visual
Presidente de la Asociación Mexicana de Estudios de Semiotica Visual
y del Espacio
Coordinador de la Cátedra de Semiótica, Tecnológico
de Monterrey
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 Muy
queridos amigos:
Desde este foro que nos une como a una gran familia quiero presentar,
en nombre de la IASS/AIS, de la Asociación Española de Semiótica
y en el mio propio, nuestras condolencias más sentidas por la "partida"
inesperada de nuestro maestro y amigo Nicolás Rosa. El profesor
Eero Tarasti, Presidente de la IASS, y yo mismo nos encontrábamos
en el bellísimo y muy otoñal paisaje de la Estación
Balnearia de Slaktina-Maldova, donde se celebra el Congreso de la Asociación
Rumana de Semiótica, cuando nos llegó la triste noticia
del fallecimiento de Nicolás. La melancolía del paisaje
otoñal de Moldavia nos ha ayudado a pensar en el gran amigo que
hemos perdido y a solidarizarnos con todos sus amigos y colegas.
Anuncio ya nuestra intención de realizar un homenaje a su memoria
en el transcurso del cercano Congreso de IASS en Heklsinki. Pienso muy
especialmente en Irene, siempre tan pendiente de Nicolás, y también
en todos los miembros de la Asociación Argentina de Semiótica,
entre los que se encuentran tantos discípulos de Nicolás,
y en todos los semióticos latinoamericanos... todos debemos mucho
a su magisterio, a su generosidad y a aquel sentido común que tanto
lo caracterizó.
Un gran abrazo para todos
José María Paz Gago.
General secretary International Association
for Semiotic Studies
Presidente de la Asociación Española de Semiótica.
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La
Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Semiótica
tiene el pesar de comunicar el fallecimiento de Nicolás Rosa, primer
presidente de la Federación Latinoamericana de Semiótica,
presidente de honor de su último congreso y maestro de ensayistas,
profesores e investigadores en el país y en el exterior.
Asociación Argentina de Semiótica
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A
los familiares, amigos y colegas de Nicolás:
La Asociación Mexicana de Estudios Semióticos, y todos los
demás colegas interesados en la cultura en sus diversas manifesaciones,
nos unimos a la pena por el deceso del amigo, colega e incansable impulsor
de lo mejor del hombre: el amor por los demás, el amor por las artes,
la literatura y por supuesto la semiótica.
Nicolás, junto con muchos otros colegas argentinos, impulsaron, en
condiciones difíciles -la dictadura que atropello al pueblo argentino-
los estudios que fomentan un espíritu libre en el ser humano. su
huella está presente no sólo en aquellos que lo siguieron
de cerca, sino en muchos otros lugares donde él cultivo la amistado,
la fraternidad y el amor por la cultura.
En México tiene muchos amigos que lo recuerdan con mucho afecto.
Descanse en paz, nuestro amigo y colega.
Adrián gimate-Welsh
Presidente de la AMES
Vice-Presidente de la IASS |
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La
Asociación Chilena de Semiótica adhiere al enorme pesar
por el fallecimiento de Nuestro Primer Presidente de la Federación
Latinoamericana de Semiótica, y Presidente del Comité Científico
de la Revista deSignis, querido colega Nicolás Rosa, quien ha dejado
una contribución importante a la acumulación del saber no
sólo a nivel de la semiótica latinoamericana sino que ha
sembrado la huella de la semiótica de América Latina a nivel
mundial. Su calidad humana, su espíritu crítico, su desbordamiento
de los límites, deja un vacío en la coetaneidad de la vida
de todos aquellos que lo conocimos en los innumerables congresos en que
participó, y en los numerosos libros y artículos, donde
su palabra y gestualidad fueron formadores de generaciones de semiólogos,
críticos literarios, y pensadores de la cultura urbana de Nuestra
América Latina, que siente la ausencia de quién fuese uno
de sus más fervientes impulsores.
Rafael del Villar Muñoz
Vice- Presidente Asociación Chilena
de Semiótica
Vice- Presidente Federación Latinoamericana de Semiótica
(FELS)
Comité Directivo Association Internationale de Sémiotique
(AIS/ IASS)
Director Programa de Master en Comunicación, Universidad de Chile
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 Lucrecia
Escudero Chauvel ha escrito un relato titulado N.R.
para recordar, según escribe en ese texto, a "mi maestro, mi
padre, mi hermano, mi amigo". |
Ha
muerto Nicolás.
Después del punto, dejo un espacio para la reflexión y el
silencio.
Un espacio de introspección para que advengan la multiplicidad de
rostros de Nicolás: la mirada enérgica, la expresividad inigualable,
los tonos profundos... pero sobre todo, la rigurosidad académica
y la capacidad de generar pasiones intelectuales en sus interlocutores.
Ha muerto Nicolás Rosa.
Con él desaparece uno de los precursores de la Semiótica en
la Argentina y uno de los mayores difusores del pensamiento latinoamericano
a nivel mundial. Desaparece un pensador de primera agua, un polemista de
fuste.
Para despedirlo, tomo unos versos de Borges, dedicados a su abuelo:
En metáfora de viaje me contaron su muerte.
Lo busqué muchos días por los cuartos sin luz
Yo lo buscaré en los congresos, en las conferencias, en las reuniones
donde faltará inexorablemente, pero lo encontraré en sus libros
y en las memorias de los que lo conocimos.
Claudio Guerri
Jefe de Redacción deSignis (Argentina)
Vicepresidente Federación Latinoamericana de Semiótica -FELS-
Comité Ejecutivo International Association for Semiotic Studies -IASS-AIS-
Comité Ejecutivo Asociación Argentina de Semiótica
-AAS-
Presidente Sociedad de Estudios Morfológicos de la Argentina -SEMA-
Director de Programa de Investigación FADU-UBA |

Caros
amigos, foi com muitissima tristeza que, voltando de Portugal, ontem, recebi
a notícia do falecimento de nosso querido e muito admirado amigo.
Ele fará uma enorme falta entre nós. Mas temos de cultivar
sua memória e transmitir, tanto quanto pudermos, a riqueza de seu
pensamento. abcs a todos.
Lucia Santaella |
Como
amigo de Nicolás y como colega siento mucho su triste desaparición.
Aunque su memoria permanecerá viva en nuestros estudios.
José Romera Castillo
Director del Centro de Investigación de
Semiótica |
 El
Centro de Estudios Canadienses de Rosario (Universidad Nacional de Rosario)
comunica, con profundo pesar, el fallecimiento del Profesor Nicolás
Rosa, miembro Honorario de su Comisión Directiva, Doctorado en la
Universidad de Montreal, Maestro, Investigador, Organizador, Luchador en
la vida por la Excelencia de Académica. Constante referente en las
Universidades del país y del extranjero en los estudios de Crítica
literaria y del Lenguaje en General.
El lamentado suceso coincide con el Reconocimiento de la Asociación
Argentina de Estudios Canadienses (ASAEC) a su persona como Miembro del
Comité Académico de Honor de dicha Institución , junto
con otros reconocidos intelectuales de nuestro país.
Olga Corna y equipo de trabajo en Rosario |
Fabricio
Forastelli ha escrito un relato titulado Nicolás
ensimismado para recordar al maestro. |
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Un
recuerdo para el Prof. Nicolás Rosa, quien a través de su
escritura
supo contagiarnos un entusiasmo vital en la búsqueda del conocimiento.
Nos sentimos un poco más solos.
Maria Boero
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¡Qué
sorpresa más penosa! Un abrazo para todos los amigos y allegados
a Nicolás Rosa que en esta
lista deben ser legión.
Alberto Marani |

Un recuerdo para Nicolás Rosa, maestro y amigo tan querido.
Silvia Tabachnik |
A
nombre del El Cuerpo Académico y Seminario Permanente de Análisis
del Discurso y Semiótica de la Cultura de la ENAH de México,
coordinado por la Dra. Julieta Haidar, se une a la pena que embarga esta
lamentable pérdida, pero esperamos que hagamos honor a todo ese conocimiento
y conjunto de saberes que nos heredó nuestro Colega Nicolás
Rosa porque esa será la prueba irrefutable de la admiración
que tenemos por personajes como él.
José Luis Valencia |
Comparto
con todos, la pena que me produjo saber que había fallecido.
Ha sido un Maestro incansable de la escritura. Su obra, sus discípulos,
incontables alumnos de varias geografías darán cuenta de ese,
su otro modo de estar entre nosotros.
Un abrazo a todos.
Graciela Fernández Toledo |
Desde
Brasil, presentamos nuestros sentimientos de pesar por el fallecimiento
del profesor Nicolás Rosa.
Rosa Maria de Britto Cosenza. |

Estamos
todos profundamente conmovidos, porque sabíamos que estaba desde
años enfermo pero nadie imaginó que iba a morirse alguna vez.
Parecía un testigo, maestro, referente, modelo, poseedor de claves
y respuestas tanto intelectuales como de vida, que habría de acompañarnos
siempre en el camino, literalmente, en las facultades, en el omnibus Rosario-Buenos
Aires, en la vida. El no sufria con los traslados, por alguna razon parecia
propio de él el viajar todo el tiempo y por sus textos uno puede
imaginarse que vida y pensamiento se unían en esos deslizamientos
constantes. Es la desaparición de un horizonte que parecía
que habría de estar siempre y cuya desaparición, con los años
que pasan, parece enfrentarnos a la soledad de que más allá
ya no hay nadie.
Me afectó mucho más de lo que hubiera imaginado. Al dia siguiente
no pude mas que dormir prácticamente todo el día, tampoco
podía contar a nadie la razón de este sueño que fue
sin sueños. Sentía y lo decía en su velatorio, que
me habían quedado un montón de cosas que quería todavía
contarle o hablar con él, aunque en nuestras charlas fuimos bastante
escuetos en realidad. Eran cosas que iban a venir, escritos básicamente,
pero que supo alentar con sutileza. A quien eventualmente estaba a mi lado
en el velatorio al decírselo me miraba asintiendo y me decía
que también para él el efecto era el mismo, también
sentía que habían quedado muchísimas cosas que quería
decirle y preguntarle, que se interrumpieron de cuajo.
Supongo que esa fue una de las magias de Nicolás, abrirnos a todos
esa expectativa de pensamiento de la que él era el soporte, aparentemente
con algunas de las respuestas, aunque supimos siempre que no era así.
El juego estaba en recorrer los caminos.(...)
Me va a llevar unos días poder escribir sobre Nicolás. Tu
texto en cambio, es muy bello. Respondiendo esta carta creo que debería
hacerlo aunque no fui para nada alguien tan próximo a él.
Siempre me estimó y me trató -igual que yo a él- con
cierto cuidado, como cuando se toma una copa de cristal que puede resbalarse
con facilidad y romperse.
Supongo que hay hechos en la vida intelectual de todos y éste es
sin duda uno muy significativo para muchos de nosotros.
Fernando Silberstein |
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LA VOZ EN JUEGO. Apuntes para el homenaje a Nicolás Rosa
María Ledesma
Este trabajo fue presentado en el Congreso de la FELS Semióticas
de la vida cotidiana - Agosto 2002
A pesar de la difícil elección de un tópico en relación
con el género homenaje desde el inicio se me impuso
hablar la voz de Nicolás, de tal modo que, a pesar de la perplejidad
de algunos colegas a los que comenté mi idea, el tema empañó
cualquier otra opción. No se trata, comprenderán los que
lo conocen, de una metonimia para hablar de la originalidad de su voz
en el concierto de las voces de la crítica sino que se me impuso
en sentido concreto, la voz como sonido, como materialidad y como performance
Aparente contradicción cuando si de Nicolás se trata es
de la lectura y de la escritura de lo que estamos hablando; si de Nicolás
se trata es de pensar, por ejemplo, en las sincronías y disimetrías
entre las operaciones de escritura y lectura o de los textos de Sarmiento
o el escondido Castelnuovo; si de Nicolás se trata es del oficio
del crítico del que estamos hablando. Pero insisto, pura voz, todo
voz.Golpearon a la puerta una voz y un nombre, dice Borges.
Si yo tuviera que hablarlo y decirlo, parafrasearía, citaría
para decir que, si la metáfora fuera un acertijo, el resultado
sería Nicolás Rosa: una voz y un nombre escritos por Borges.
¿O acaso no son los consecuentes los que crean los antecedentes,
según enseña Nicolás?De todos los sonidos que salen
de nuestro cuerpo, la voz es el único que tiene rango público.
Los demás son vergonzantes, huidizos, se hacen hacia atrás,
en privado: el retorcijón de las tripas, el estornudo insolente,
la ventosidad insoportable... La voz, en cambio, -por lo menos para cierta
tradición, no para Nietzche, por supuesto- es el sonido autorizado
de nuestro cuerpo, el representante de los demás orificios y superficies
que recuerdan un adentro, inquietantes y, como toda zona de frontera,
conflictivos.
Quizás por ese mismo carácter de mediador entre el afuera
y el adentro, entre lo permitido y lo prohibido, entre lo que emblematiza
y lo que avergüenza, la voz nunca es sólo ni únicamente
la voz del logos sino que habla de aspectos desconocidos e insospechados
de uno mismo... habla de nuestros agujeros y de nuestras carencias. Pero
también sabemos que porque hay agujero hay algo que crece alrededor.
De eso también habla.
Si yo tuviera que hablarlo, decirlo, parafrasearía y diría
que si de voz se trata, también se trata de Nicolás.
Creo que fue en el Rojas pero eso no importa demasiado. En un Seminario
sobre S/Z, Nicolás habló de la lectura oral en el medioevo,
de San Ambrosio leyendo en silencio ante la mirada azorada de San Agustín...
Hablaba y su voz hacía aparecer la pequeña silueta de Ambrosio
y la pluma de San Agustín escribiendo: Cuando Ambrosio leía
sus ojos recorrían las páginas y su corazón penetraba
el sentido; más su voz y su lengua descansaban (Confesiones).
Hay en la manera de exponer de Nicolás dos notas que conviven como
opuestos contradictorios: el habla pausada, morosa; un habla que se detiene
y regodea en cada palabra, construyéndola para el que escucha pero
hay también, un habla que se condensa sobre sí misma y de
golpe, se diluye. Por eso al hablar de la voz, no puedo dejar de hablar
del silencio. De la particular manera con que Nicolás hace
silencio. Nicolás modula, Nicolás tensa la voz y la
baja, la achica hasta convertirla en murmullo ininteligible.
Su modo de hablar y de exponer son performativos; dice y hace como el
cura, el juez, el analista. Nicolás escribe mientras habla y logra
que leamos más allá de toda estereotipia. Por eso, su modo
de hablar nos pone frente al corazón mismo del lenguaje. Cuando
habla, las palabras pierden su cotidianeidad y se vuelven cuerpos, vengándose
de siglos de naturalización del significante
Muchos años después de aquel seminario, en el Arte del Olvido,
retoma el tema del pasaje de la lectura en voz alta a la lectura silenciosa
y lo inscribe en una serie: Borges y también Genette, recuerdan
el asombro de San Agustín. Y Nicolás agrega: Este preciso
y definido momento es quizás un momento inaugural del registro
semiótico moderno. Después apoyándose en Bajtin
se remonta hasta el hombre griego, al del polemos para mostrar cómo
en el público hablar y oír todo era visible y audible...
La voz textual se transforma con la historia en la escritura y se pregunta:
si la Voz era la verdad del texto, ¿adónde fue a parar la
voz como pura exterioridad, como pura presencia y como razón de
la verdad del texto?
Reaparece como visión del texto, se responde, conjetura para lanzarse
a nuevos espacios. Pero yo vuelvo atrás para detenerme en ese comentario
hecho casi al pasar: la ausencia de la voz como el momento inaugural del
registro semiótico moderno. la historia de la voz versus la historia
del ojo, el drama que parte la historia de la lectura y, por supuesto,
de la escritura.Golpearon a la puerta una voz y un nombre.
Era él con todas las palabras, con todos los nombres. Dicen los
que saben, que cuando Nicolás era estudiante, allá en Rosario,
el día del examen, el aula se llenaba de oyentes que iban a escucharlo.
Tal vez sí, tal vez no, pero desde entonces, desde antes, ya era
maestro.
Un maestro poco condescendiente, como deben ser los maestros, que te impulsa
al naufragio de la duda con la ironía, la humorada, el ex abrupto,
que te arroja al abismo de la falta de certezas para cuidar que te salves
(si lo logras, porque finalmente el triunfo es también el del alumno)
en el momento en que nuevos sentidos arriben a las playas convulsionadas
donde ambos, maestro y alumno se buscan, se encuentran, deshechos pero
nuevos, otros, fénix de plata y ceniza.
Tenemos entonces, hasta ahora, su voz, el silencio y la escansión
de la voz como notas de su hablar como docente. Porque, ya lo saben ustedes,
no se trata sólo de saber; se trata también de saber transmitir
o mucho mejor, no transmitir sino de posibilitar que alguien deje salir
lo que tenga que salir, su demonio, su ángel, la locura, el amor
o la pasión de las que nos hablaba ayer Santaella Braga. Recuerdo
cuando Nicolás escribía Los fulgores del simulacro...
Lo consumía su escritura en el ejercicio de ser crítico...
pero más allá de aquellas páginas que hablan por
sí mismas,... quiero guardar registro de la voz... el registro
privado de la voz con que decía simulacro y máscara,
por ejemplo creando las palabras, sacándolas del automatismo cotidiano...
... No sé si hoy Miguel (Vitagliano) está aquí pero
juntos lo escuchábamos en su Rosario natal, mientras conocíamos
las Barrancas, mientras se moría Borges y creíamos en la
democracia
a veces, estaba Irene que nos mostraba los verdes y las
radios y nos enseñaba a amar sin condicionamientos. Tomábamos
mates, leíamos, escuchábamos. Era la vida cotidiana. Pero
¡qué cotidianeidad, señores!
María Ledesma
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A Nicolás Rosa
NOS FALTA EL CUERPO
¿Cómo se habla de lo que no está?
Hasta recién, parecía tan sencillo
De hecho, vivimos
hablando del pasado; del nuestro, del de los otros, del de la humanidad
y si bien, es una época en la que dominan la inmediatez y la presencia,
los tiempos pretéritos, tal vez como simulacro de la debilidad
de la memoria, gozan de buena salud.
Pero no para hablar de Nicolás Rosa. No hay pasado que quepa en
esta página y como no cabe, digo: falta el cuerpo de Nicolás,
el de los gestos enérgicos, el de la presencia contundente, el
de rostro afilado y cabellos indescriptibles pasando por las veredas de
cualquier ciudad -lo he visto en Buenos Aires, en Rosario, en San Juan,
en París, en Córdoba, en La Plata- como si la ciudad se
ofreciera a su curiosidad pero también a su displicencia.
Falta el cuerpo de Nicolás. Al escribirlo, descubro que es mi manera
de nombrar lo innombrable, de representar lo que se obstina en no ser
representado.
Sé por experiencia que las cosas volverán a acomodarse y
que, dentro de un mes, un año, una década, el pasado podrá
conjugarse con claridad para escribir que fue un crítico, escritor,
ensayista, maestro. Podremos enumerar sus títulos, sus logros,
sus obras y decir, que había nacido en Rosario al que lo unía
toda una vida extendida junto a las vías del ferrocarril, que se
había casado con Irene, que durante la dictadura se había
exiliado en Italia, que se había doctorado en Canadá y que
paseó su figura por cientos de congresos nacionales e internacionales
en los que deslumbró y despertó pasiones, nunca indiferencia.
Haremos listas de sus libros, colocándolos en orden cronológico:
Crítica y Significación, Léxico
de Lingüística y Semiología , Los fulgores
del simulacro , El arte del olvido , Artefacto
, Tratados sobre Néstor Perlongher, La lengua
Ausente , Manual de uso , Historia de la crítica
literaria argentina, Historia del ensayo argentino ,
La letra argentina, Relatos críticos y
anotaremos sus traducciones de Barthes, sorprendiéndonos, una vez
más por la abundancia y coherencia de su obra..Veremos, puesto
en fila por la linealidad de la escritura, el inventario de sus producciones
y comprobaremos la lógica de la formación de un pensamiento
que, como los fractales, repite en cada espacio, a diferentes escalas,
el núcleo duro de sí mismo. Podremos decir esas y otras
tantas otras cosas, mejores, más completas. Hablaremos de su obra
como él, de la de Borges, de la de Groussac, de la de Piglia, planteando
filiaciones sorprendentes
Pero hoy no.
Hoy, de la multiplicidad singular de los nombres de lo innombrable, solo
aparece en mi página aquello que admite el presente del indicativo.
Ferozmente caníbal declaro que nos falta el cuerpo de ese hombre
que ha hecho de todo lo suyo un estandarte en contra de toda mediocridad
y todo aburrimiento. Ese falta con que escribo nos falta
quiere decir agujero, hueco, sustantivos que también aparecen en
relación a los propios objetos que Nicolás ha elegido. Él,
como pocos, nos habla de agujeros, de orificios, de elisiones, de restos
tanto que, no hay que negarlo, a veces no sabemos si se ocupa del cuerpo
o de la letra. Palpitación del ojo, palpitación de la mirada,
temblores, escribe.
Hoy no.
Entonces, si el Nicolás presente no deja lugar para el Nicolás
pasado, esta historia tiene que ser pensada de otro modo. Los pares, lo
sabemos, son siempre impares en tanto hay uno diferente del otro, que
es singular y controvertido.
Hoy no hay posibilidad de incluir ambos momentos
Concédanme el presente como tiempo posible. La verdad se escapa
en estas líneas, no se escribe lo que ha pasado el 25 de octubre
en esa cama de la infinita y desgraciada Buenos Aires, no se escribe nada
sobre ese corazón debilitado hasta apagarse. Si la verdad como
coincidencia con el referente se escapa, aparece, ya lo escribió
Nicolás, el sentido, descentrado de la referencia, instalado en
otra lógica en la que, las ficciones permiten encontrarlo para
siempre en nuestro horizonte textual, escrito en presente. María
Ledesma
Noviembre 2006
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