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EDITORIAL
Lucrecia Escudero Chauvel
La caja boba

Todavía me acuerdo del día en que llegó la televisión a la casa de mis abuelos en Rosario. Dos hombres traían con dificultad una caja de cartón de la que sacaron un enorme aparato cuadrado color marrón que depositaron con cuidado sobre una mesita estilo Luis XVI que por supuesto no estaba adaptada para tamaño peso y semejante forma. Arriesgando la vida bajaron un cable coaxial desde la terraza del edificio hasta nuestro piso sosteniéndolo con grampas al exterior de las paredes y manipulando una improbable antena lograron captar la señal. Luego de un momento de hesitación apareció en la pantalla el Gato Félix.

Era 1960 y por primera vez podíamos conectar con Buenos Aires. Mi primo intentó acercar la nariz a la pantalla y tocar el gato, reconociendo inmediatamente el valor de "contacto" del dispositivo, pero mi abuela marcó rápidamente el territorio alejándonos del aparato porque no se sabía todavía si los rayos catódicos podían hacernos mal. Valga este testimonio común a muchos de nosotros y que despertó sin duda algunas vocaciones.

Muchos años después le pregunté a mi abuelo, que había nacido en 1902 atravesando prácticamente todo el siglo XX, qué es lo que más le había impresionado de su época. Contestó sin titubear: "el avión y la televisión", dos tecnologías innovadoras que le habían permitido conocer el planeta y llegar hasta la luna. El dato es interesante porque ya una pionera investigación del americano Gary Steiner (1963) demostró la fascinación que ejercía la televisión en familias que habían realizado estudios superiores y el francés Michel Crozier (1964) había dirigido una encuesta entre obreros y campesinos confirmando el impacto de la televisión: el 60% de los entrevistados declararon que la televisión había cambiado radicalmente sus vidas, aportando información y suprimiendo el aburrimiento, adelantándose cuarenta anos a la gestación del concepto de infotainement. Ambos trabajos mostraban que no había sentimientos de culpa en los entrevistados. La aparición de la culpa y de una cierta conspiranoia es patrimonio de los investigadores, como sintetizó Umberto Eco (1964) en su famosa antinomia entre apocalípticos e integrados a la cultura de masas.

Esta temprana sociología cultural estaba interesada en el impacto de los medios en la formación del imaginario de sus públicos y en los problemas que la industria de la comunicación representaban para una política cultural. Le cabe también a Eco (1983) otra antinomia que señaló un punto de no retorno en los estudios sobre televisión en la era de la mediatización: la distinción entre la paleo y la neo televisión y las transformaciones de la retórica televisiva.

Habían pasado casi veinte años. Desde sus orígenes los estudios sobre la televisión se relacionan simultáneamente con un dispositivo tecnológico-industrial, un problema de identidad de los públicos y construcción de imaginarios, una distinción de géneros, formatos y sus transformaciones. Una ética y una estética.

Este número de deSignis sobre los formatos televisivos, coordinado eficazmente por Charo Lacalle, la reconocida especialista española en estudios sobre televisión, viene a llenar con una visión actualizada y dinámica de inteligente articulación, un vacío teórico importante e inédito hasta hoy. El número está atravesado por líneas de tensión: entre la identidad y la puesta en escena de la palabra -los artículos de Lacalle, Colombo, Aroldi, Enríquez Ríos-; el impacto de la globalización en los nuevos productos televisivos - Buonnano, Jost- y la fuerza del relato y de la narratividad pública, privada, de telerealidad, ficcional, como componente central del dispositivo de la neo televisión (Eugeni, Jost). "Red mundial, aroma local" dirán Lochard y Soulez. Desde el punto de vista de los géneros "fuertes", el número hace referencia al rol central de la telenovela
en la construcción de una narratividad televisiva (Colón, Melloni); y desde el punto de vista de temáticas "fuertes" al rol del Sida que como enfermedad mediática por excelencia, recorre formatos ficcionales, de información y modalidades discursivas (Lacalle, Escudero Chauvel).

Sin duda dos programas arquetípicos han atravesado la década de los noventa, Big Brother y Star Academy, prolongando su influencia hasta el presente. La importancia y potencia generativa de la "fórmula" ha sido señalada por casi todos los participantes, de los que da cuenta particularmente los trabajos comparativos de Cid Jurado, Lochard , Soulez y Soulages. Esta centralidad de los nuevos formatos en la programación televisiva mundial abre la puerta a una reflexión sobre las transformaciones, traducciones y adaptaciones, tema central de la semiótica contemporánea y de este número, pero sobre todo autoriza una meta-reflexión de los mecanismos retóricos de la televisión actual.

Así el artículo de Imbert hablará de "entre-deux", la contaminación e hibridación de estéticas y de géneros; y el de Carlón acuñará el término de "metatelevisión" describiendo formatos populares que toman en cuenta el discurso que la neo televisión produce sobre sí misma, rediseñando una nueva escena apelando a la complicidad de la audiencia. Es en este contexto metodológico que se articula la doble sección Discusión. Josep Maria Català muestra precisamente esa contaminación entre literatura, artes plásticas y la cualidad visual como agentes sustanciales de modificación a través del concepto de écfrasis. Jacques Fontanille - en un texto inédito especial para la revista - trabaja con pertinencia la dimensión plástica y visual, las variaciones de colores y el uso de la luz en la formación de las identidades de las cadenas televisivas francesas y sus programas, proponiendo una metodología y categorías de análisis: contrastes, colores y saturaciones contribuyen a la producción de sentido de objetos como reales o irreales.

Es cierto, la televisión es cada vez más encantatoria. Finalmente en la sección Punto de Vista la entrevista que realiza Eliseo Colón a la investigadora Maria Immacolata Vassallo de Lopes - el puertorriqueño pregunta en español, la brasileña contesta en portugués - se acerca al ideal del proyecto de la revista: generar un diálogo abierto plurilingüístico y multicultural y corresponde a un rasgo característico de la televisión: permite mantener una conversación en sociedad. Como olvidar entonces a Paul Ricoeur quien nos enseñaba a "estar juntos" y que recordamos hoy en las palabras de Alberto Betancourt.
Siga con nosotros y no se pierda el próximo episodio de la serie, luego de la pausa comercial.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
ECO, U. (1964), Apocalittici e integrati. Comunicazione di massa e teorie della cultura di massa, Milano, Bompiani.
______ (1983) Sette anni di desiderio, Milano, Bompiani.
CROZIER, M. ((1964)1966), "Télévision et développement culturel". En Communications
n°7. Radio -Télévision. Réflexions et recherches, París, Seuil. 11-27.
STEINER, G. (1963,) The People Look at Televisión. A Study of Audience Attitude,. New
York, Knopf.