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PRESENTACION
Rafael del Villar - Carlos Scolari
 
Es ya un lugar común que las "tecnologías digitales” han cambiado la vida cotidiana de la postmodernidad, a la vez que han contribuido al desplazamiento del centro de la sociedad civil: desde la comunicación pública al consumo medial privado. Al crear nuevas redes de comunicación que ya no dependen de un nudo central, su inserción ha implicado una ruptura con las formas habituales de uso del tiempo libre. Estas tecnologías también han generado nuevos procesos de producción y lectura hipermedial que mutaron las nociones clásicas de texto cerrado y autónomo, dando lugar a nuevos procesos cognitivos y de construcción de identidades.

La extensa bibliografía publicada respecto al tema, sobre todo a partir de mediados de los años '90, demuestra una preocupación por describir estas transformaciones recientes de la forma de funcionamiento sociocultural. Es por eso que este número de deSignis referido al universo digital no se inserta en un lugar vacío, todavía por constituir, pero tampoco en un espacio ya conformado, como ha sido por ejemplo la  semiótica de la arquitectura, de la literatura o del cine,  entre otras, que ya tienen un referente de más de tres décadas.

No se trata de proponer una semiótica como una mirada más que da cuenta de un campo problemático, sino que de analizar la necesidad que ella llena  y esto implica la reconstitución de ciertos campos del saber. Para Bachelard (1972, 1974) el hecho científico es una construccion, ciencia es la practica de los científicos a partir de un campo problemático: “la investigación científica reclama, en lugar de la ostentación de la duda universal, la constitución de una problemática” (Bachelard, 1974: 124) y dicha problemática remite a “una región epistémica concreta, en coordenadas espacio- temporales también concretas”.

Este número de deSignis sobre las nuevas tecnologías digitales parte y/o se estructura a partir de la constitución de los “campos teóricos” que acumulan saber y se plantea la descripcion de campos problemáticos: “una región epistemológica” diria Bachelard, constituida a partir de una problemática en común: la de las nuevas tecnologías digitales”, desde disciplinas disímiles y  diferentes espacios socioculturales de produccion del saber. La región epistémica de las tecnologías digitales se constituye asi como transdiciplinaria.

deSignis dedicado a las tecnologías digitales se estructura a partir de la constitución de “campos teóricos” de acumulación y produccion de un saber adquirido sobre la forma de funcionamiento cultural de lo digital y de los problemas que de allí emerge. Para reconstruir el mapa hemos identificado cuatro grandes campos teóricos socioculturales: anglo-americano, francés, hispanoamericano e italiano. Cuando hablamos de "campo teórico sociocultural", no nos estamos refiriendo a la nacionalidad de origen de los investigadores, sino a los espacios queconstituyen las prácticas discursivas sobre las tecnologías digitales en diferentes lenguas como soporte constitutivo originario de cada campo.

Podemos decir que la reflexión teórica en ámbito anglo-americano nace y  acompaña el mismo desarrollo de la tecnología digital. Los grandes profetas de la hipertextualidad y de la simbiosis entre el hombre y el ordenador –como V. Bush, D. Engelbart, J. Licklider  y T. Nelson- produjeron artículos fundacionales que, mientras fueron modelando el campo que nos ocupa, sirvieron para que jóvenes investigadores se inspiraran y realimentaran sus trabajos en esa linea epistemologica.

A partir de los años '80 con la difusión de los ordenadores personales y de las interfaces gráficas, la ciencias cognitivas se colocan en el centro de la reflexión sobre las tecnologías digitales. En este campo los trabajos pioneros de D. Norman (1990), B. Laurel (1989) y B. Shneiderman (1986) delimitan el territorio de la naciente Human-Computer Interaction. A fines de los años '80 el debate sobre los hipertextos que se estaba dando en los departamentos de literatura de los campus estadounidenses -donde lo semiótico comienza a estar presente, aunque sea de manera marginal, en los textos de D. Bolter (1989) y G. Landow (1992 – 1994)-  entra con prepotencia y se instala en el mundo digital.

La difusión capilar de la red digital en los años '90 delinea un nuevo territorio a explorar. Entre los miles de textos dedicados a la hipermedialidad, la realidad virtual, los videojuegos e Internet –por nombrar sólo algunos de los temas más candentes de la última década- la presencia de trabajos de inspiración semiótica es casi irrelevante. Al mismo tiempo, en campos conexos, el de la sociología de los medios, se instala una extensa bibliografía (Cronstrom, 2000), producto, quizás, de una inmensa demanda social al respecto, referida al consumo de niños y jóvenes de los corpus digitales, que preocupa a sociólogos y educadores por la cantidad de tiempo que pasan frente al video, y/o internet, y/o al computador, y tambien sobre los efectos en el comportamiento de los usuarios, entre los que destacan los estudios sobre la  agresividad entre otros. Sin embargo en toda ésa extensa bibliografía está la ausencia de un mirar semiótico que permita aprehender el significado concreto de lo que se transmite, lo que retroalimenta la expansión de estudios sobre los efectos, dejando sin describir la necesidad, el “placer del texto” concepto ya pensado por Barthes en 1973. Una excepción a esa ausencia de “mirar semiótico” son los textos publicados por la revista danesa Cybernetics and Human Knowing: a Journal of Second Order Cybernetics and Cyber-semiotics. La otra excepción, ya mencionada, está constituída por los trabajos de inspiración deconstruccionista y narrativa de J. D. Bolter y G. Landow, en los cuales se percibe un cierto interés por la producción de sentido y los procesos de interpretación. Sin embargo, resulta sugestivo que en ninguno de éstos trabajos dedicados a la hipertextualidad se mencione la Opera Aperta de U. Eco, ni las extensas contribuciones de R. Barthes.

Un filón más reciente de investigación semiótica –sin dudas marginal  frente a la avalancha de trabajos de inspiración cognitiva- se fue perfilando dentro del Special Interest Group in Computer-Human Interaction de la Association of Computing Machinery (ACM – SIGCHI), sobre todo a partir de las investigaciones de la brasileña C. Sieckenius de Souza (1993). Tampoco se pueden dejar de mencionar los trabajos del danés P. Andersen (1990) quien ha trabajado en la formalización de los elementos que componen las interfaces gráficas.

Respecto a la producción francesa, nos encontramos con un campo epistémico referido propiamente a las nuevas tecnologías donde es clara la presencia de la mirada simultanemante cognitiva y  semiótica. Asi en la recopilación editada por Nel (2001) encontramos extensas citas bibliográficas referidas a autores de clara impronta semiótica como Jost, Barthes,  Genette, Colin, Greimas, Groupe m, Henault, o el mismo Levi-Strauss. En esta descripción semiótica de las nuevas formas de funcionamiento textual se destacan diferentes argumentos -como los regímenes de focalización y ocularización de lo virtual, la hipertextualidad y la representación de la información- y sus respectivas implicancias culturales y artísticas. A Nel le preocupan también los principios semióticos constitutivos de lo multimedial –por ejemplo sus regímenes de mirar y la constitución de los espacios públicos en redes- y sobre todo los sistemas de representación que el hipertexto instaura. Desde allí que reflexione sobre el significado de las nuevas tecnologías de la información en la cultura (pedagogía, museos virtuales, arte).
En Plasquier (2000) la temática es la interactividad y como ella opera en ruptura con la noción tradicional de texto y la interactividad en los procesos de producción, lectura y adquisición de saberes. Esto lo remite a una reflexión sobre el mundo de la formación -necesidad, uso y apropiación de conocimientos- que cita reiteradamente los trabajos de P. Quéau (1993) respecto a las categorías epistémicas de lo virtual.

Para dar cuenta de la producción teórica francesa puede ser significativo tomar como objeto de análisis algunos congresos recientes realizados en el campo digital como “Hipertextos, Hipermedios: Nuevas Escrituras, Nuevos Lenguajes” (Balpe, Leleu-Merviel, Saleh, y Laubin, 2001) realizado en el 2001 en Valenciennes, e “Hipermedios y Aprendizaje” No 4 y No 5 (Rouet y De La Passardiére, 1998, 2001) realizados respectivamente  en Poitiers en 1998. En “Hipertextos, hipermedios” (2001) se pretende enfrentar un ir más allá de las tecnologías digitales e insertarse en una reflexión teórica sobre ellas: “..después de los primeros balbuceos tecnológicos, después de las experimentaciones técnicas poco cuidadosas de los contenidos, ahora se pone la cuestión del sentido” (Balpe, Leleu-Merviel, 2001: 11). En “Hipermedios y aprendizaje” (1998) no sólo la relación enseñanza e hipermedios es el objeto del coloquio sino que se pone énfasis en las estrategias cognitivas, tanto de los hipermedios como de los consumidores, a su vez que en la relación hipermedios, signo y lenguaje.

A modo de síntesis podemos decir que la producción francesa, más influenciada por las ciencias cognitivas y la semiótica, se problematiza con mayor énfasis el funcionamiento textual de las nuevas tecnologías y sus implicancias epistémicas, tanto a nivel descriptivo como referido a la producción multimedial. Se trata en definitiva de una problematización semiótico-cognitiva que hace perfilar la necesidad de una semiótica todavía por hacer.
Paralelamente y sin interconexión con en el campo anglo- americano, se estudian los efectos desligados del placer que el corpus digital implica, se instala la preocupación sociológica sobre las implicancias de internet, no sólo a nivel de la emergencia de microculturas y de lo político(Wolton, 1999; 2003) y se describe la brecha digital entre los países desarrollados y el tercer mundo (Castells, 2002; Wolton, 2003).

En la producción teórica italiana encontramos dos importantes áreas de reflexión. Por un lado el grupo de la Universidad de Boloña inspirado por Umberto Eco y  por otro, los investigadores de la Universidad Católica de Milán. Sigamos los pasos del grupo boloñés. En noviembre de 1992 se organiza en Milán una conferencia sobre el hipertexto con la presencia de los más importantes investigadores estadounidenses. La lista de panelistas es de excelencia e incluye a lo más granado del panteón hipertextual: G. Landow, P. Kahn, J. D. Bolter, S. Moulthrop y Umberto Eco. En esta ocasión Eco presentó a tan distinguidos interlocutores el prototipo del MuG (Multimedia Guide), un sistema multimedial para la enseñanza de la historia europea desde el Cinquecento en adelante. El MuG, en cual participaban numerosos profesores y técnicos de la Universidad de Boloña bajo la coordinación del mismo Eco, entre los que se encuentra Daniele Barbieri, se transformó con el correr de los años en el más ambicioso proyecto multimedial italiano de los '90: la célebre Encyclomedia. Esta producción fue acompañada por una reflexión teórica constante en el sector de la hipertextualidad y los lenguajes hipermediales.
 A partir de los años '70 se desarrolla en la Universidad Católica de Milán una profunda reflexión sobre la semiótica del lenguaje audiovisual y de los medios masivos en general. Los trabajos de  Bettetini y  Casetti permitieron por entonces superar la primitiva semiología del lenguaje cinematográfico y abrir un nuevo territorio de estudio. A esta reflexión original se fueron sumando otros investigadores –como  Colombo y  Eugeni- que, sin abandonar la pertinencia semiótica, extendieron su análisis del lenguaje audiovisual con la incorporación de categorías sociológicas, estéticas y antropológicas. Era casi natural que a principios de los años '90 se desarrollara en esta casa de estudios una línea de investigación dedicada a las tecnologías digitales. Entre los trabajos más destacados podemos mencionar las obras dedicadas a la progresiva conformación de un lenguaje hipermedial, la siempre presente cuestión del hipertexto, la constitución de formas narrativas interactivas y una reflexión más reciente sobre las modalidades de comunicación on-line.

En la producción hispanoamericana nos encontramos con una serie de trabajos y discusiones que, sin descartar el diálogo con las obras extranjeras, intentan reflexionar autónomamente sobre la problemática digital. Este campo teórico se propone problematizar el significado de las nuevas tecnologías como forma de funcionamiento semiótico cultural retomando sobre todo los trabajos de los italianos  Bettetini y  Colombo, describir los razgos distintivos del funcionamiento textual de las nuevas tecnologías digitales bajo la inspiracion del trabajo pionero de A. De Las Heras (1991), describir formatos multimediales concretos desde una perspectiva semiótica como es el caso del espanol  Gubern con el erotismo multimedial, o analizar desde una perspectiva socio-antropológica como la de Castells o  la epistemológica del argentino Piscitelli las implicancias de las tecnologías digitales.

En otras palabras: el campo hispanoamericano tiene conciencia de lo que nuevas tecnologías implican:  nuevos lenguajes y nuevas formas de escritura que, en mayor o menor medida, reclaman la presencia de la semiótica en la percepcion y analisis de los soportes  en relación con los macroprocesos sociales. Desde el punto de vista de una problematización semiótica este campo epistémico esta proximo en sus problemas  al francés y al italiano, lo cual se realimenta a su vez en el diálogo permanente con los textos que llegan de esos países. Pero tampoco podemos dejar de indicar la preocupación en América Latina por las conductas ligadas a Internet, a los videojuegos y a la video-animación en general, lo cual nos acerca también al espacio teórico anglosajón.

Para finalizar, no podemos dejar de mencionar el campo teórico brasileño, un espacio epistémico donde la semiótica de las interfaces (Sieckenius de Souza) y la reflexión sobre el arte digital (Machado) se ha consolidado más que en cualquier otro país de América Latina. A esto debemos agregar un diálogo constante con textos de autores fundamentales casi desconocidos en el campo hispanoamericano , como es el caso del francés Pierre Lévy gracias a las traducciones locales.

Una singularidad emerge del campo teórico latinoamericano: su multiculturalidad. Uno de los rasgos de la identidad latinoamericana está en el sincretismo contradictorio y polidialógico entre culturas que interconecta mundos heterógeneos, desde nuestro pasado indígena hasta las múltiples regiones epistémicas de la cultura occidental. Latinoamérica cristaliza una interconexión de saberes, de registros, que difícilmente se encuentra en otros espacios culturales. Esta vitalidad, por ejemplo, la identificamos en la mirada desviada a la modernidad o en las zonas de frontera entre el arte y el pensamiento cientifico.

En este mapa complejo ¿cuál es el aporte de este número de deSignis?, ¿cuál es su principio epistémico constitutivo? Siguiendo a Bachelard postulando   la pregunta que articula el número, ésta no puede ser sólo problematizar  que en lo multimedial hay un problema semiótico, que resulta evidente, ni  tampoco sensibilizar los problemas sociales implicados. Intentamos sentar   las bases de un  balance, un estado de la cuestión,  una síntesis de los saberes ya adquiridos y  a partir de allí, situar las carencias analíticas que la ausencia de un mirar semiótico pone no solamente a la producción multimedial, sino  a los grandes macro- procesos socioculturales del mundo de hoy. Lo que estas páginas nos dicen es que estamos ante una nueva forma de funcionamiento cultural, la cual implica nuevas formas cognitivas, nuevos procesos de construcción de identidades, cuyas implicancias son imposibles de cualificar sin ligar la descripción semiótica de estas nuevas formas a los disímiles archivos de mundo de los usuarios. Sólo a partir de esta constatacion será posible dar cuenta del desequilibrio entre los procesos institucionales de enseñanza y los jóvenes y niños formados en esta nueva cultura multimedial;  dar cuenta de que la brecha digital no es simplemente una brecha, sino que significa que operar en esta sociedad en redes supone habilidades cognitivas ligadas al uso de las nuevas tecnologías, donde vastos sectores del tercer mundo no sólo no tendrían acceso, sino que la “gran mayoría de la población no puede allí ser empleada puesto que no tiene las competencias requeridas” (Castells, 2002: 322); sólo a partir de allí, será posible dar cuenta del vasto desequilibrio de funcionamiento entre los usos concretos del web y el web mismo, como estructuración hipertextual.

Es éste entonces, el sentido de este número de deSignis . La primera parte dedicada a los Hipertextos, interfaces y procesos de interacción, presenta algunos trabajos recientes donde la semiótica pone a la prueba sus métodos y categorías de análisis de frente a la realidad digital, a su vez que cumple la función de sintetizar saberes ya adquiridos. En un territorio explorado sobre todo por la ciencias cognitivas, el desarrollo de  una mirada semiótica sobre las interfaces -o reconstruir los procesos de interacción desde un enfoque interpretativo o narrativo- ha significado rehacer los mapas intelectivos sobre el problema, definiendo nuevos contornos y descubriendo nuevas regiones que sintetizamos aquí. La segunda parte dedicada a las Tecnologías digitales, sistemas cognitivos y construcción de identidades, apunta a sentar las bases para la solución de la carencia analítica detectada en la región epistémica de las tecnologías digitales, ligando los saberes adquiridos de la semiótica presentes en la primera parte a la detectación de los desequilibrios de funcionamiento entre las estructuras cognitivas de los receptoresy las pragmáticas comunicacionales multimediales concretas, reconociendo que hay un conflicto en las actuales descripciones de lo multimedial, e internándose en los procesos de construcción de identidades de los sujetos sociales más profundos que lo que lo que implica lo  multimedial.

Es esta la contribución, el desafío y los límites de este número de deSignis, el cual no pretende exponer una teoría semiótica de lo hipermedial, sino proponer algunas bases para su construcción. Si bien el número es el fruto de una coordinación conjunta, la primera parte estuvo a cargo de Carlos Scolari, mientras que la segunda a sido producida por Rafael Del Villar.
 
 
BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA
 
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